Cuando la vida te pone a prueba…

Cuando la vida te pone a prueba…
(Primero de algunos capítulos de mis libros que pondré regularmente en Facebook y otros lugares para disfrute del lector)

Cuando la vida te pone a prueba ¿Eres de los que abandonan cuando las cosas se ponen difíciles? ¿Cuándo nadie te da la mano? ¿Cuándo estás a punto de echarte al suelo a lamentarte por lo que pudo haber sido y no fue? Desde que nacemos y crecemos, la vida se encarga solita de someternos a toda clase de pruebas, unas sencillas; otras bien duras, de esas que nos hacen doblar las rodillas, y pedirle a Dios que nos saque del abismo en el que nos hemos hundido hasta el fondo. No vivimos en un mundo perfecto; mucho menos rosado. El mundo es cruel, la vida es injusta, las personas son egoístas, y todo lo que nos rodea tira arbitrariamente para su lado. ¿Y qué podemos hacer? ¿Seguir lamentándonos? ¿Llorar? ¿Mandar todo al demonio y ya? También podemos entrar a las redes sociales y declarar a todas nuestras amistades ahí, y a sus amigos, que no lo son nuestros, y al mundo en general y a los entrometidos de vidas ajenas, que somos unos desdichados, de que no sabemos lidiar con las situaciones adversas que el diario vivir nos trae, que somos unos pobrecitos infelices que merecemos un poquito de compasión de los demás para que nuestro sufrimiento y tristeza sea más llevadero. ¿En serio? ¿Me estás diciendo que eres de esos que declaran a los cuatro vientos en las redes sociales todo lo que te pasa, y si no, te lo inventas? ¡Wow, qué mal te va! Porque si eres de esas personas que no tienen vida propia, y vives las ajenas y de lo que ellas opinen de ti, te queda un largo camino por recorrer para que puedas salir de tu laberinto emocional que te tiene perdido en tu percepción de lo que debe ser una existencia bonita de así tú desearlo. Como te dije anteriormente, tú eres tú, no eres otra persona. Cuando mueras, al que van a enterrar es a ti, no a tu amigo de la red social, a tu jefe, a tus familiares, a tu pareja; a nadie más que a ti, con todas esas dudas y miedos que te impidieron vivir a plenitud porque no tuviste el valor de decir BASTA YA, y comenzar a mandar todo al demonio y vivir tu vida al fin, sin importar el qué dirán. Al fin y al cabo, cuando te encuentras hundido hasta el fondo, no va a aparecer absolutamente nadie para rescatarte, porque todos están tan ocupados viviendo sus vidas propias, que no se van a dignar ayudar a un pobre individuo que nunca tuvo el valor de ser él mismo. ¿Ayudarías tú a alguien así? ¿Verdad que no? ¿A qué no sabes por qué?

Vergara Ramírez, Peter R.. TU PEOR ENEMIGO SIEMPRE SERÁS TÚ: Creer en ti es el primer paso para superar tus miedos… (Motivación Para Vivir Plenamente nº 1) (Spanish Edition) (Kindle Locations 166-190). UNKNOWN. Kindle Edition. https://www.amazon.com/dp/B01LMLR33M

Jack Ma, fundador de Alibaba: Harvard me rechazó 10 veces

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Enviado por Peter R. Vergara Ramírez

Las grandes ideas no van a cambiar el mundo, y las tuyas tampoco

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Enviado por Peter R. Vergara Ramírez

¿He fracasado?

¿He fracasado?

Al levantarme esta mañana me sentí así, fracasado, hastiado de la vida, incapaz de sobreponerme al sentimiento de vacío que se albergaba en mi corazón por los últimos acontecimientos.

Acostado ahí, en mi cama, con mis ojos aún cerrados, recordaba todas las cosas que invariablemente te asaltan mentalmente cuando pasas por una situación parecida.

Comencé a reflexionar sobre lo que había sido mi existencia hasta ese momento, mi pasado, el presente que vivo, y el futuro que no conozco.

El pasado, pues, es pasado, ya se fue, no vuelve, gracias a Dios, porque, aunque no fue todo lo productivo que esperaba en ciertos términos materiales, tampoco fue uno para echarme a llorar, pues todo lo aprendido en el mismo me ayudó grandemente, y esa experiencia de vida sirve para determinar en parte mi futuro, y no cometer los mismos errores que en su hora descarrilaron el camino que supuestamente llevaba trazado en la consecución de unas metas. Mis metas.

El presente, mi presente, no es que sea uno lleno de rosas, ni tampoco todo lo feliz que quisiera, como dije anteriormente, en ciertos términos materiales, pero es lo suficientemente feliz para sentirme satisfecho, pues tengo a mi lado a la persona que anteriormente no tenía, y esa personita especial de mi corazón hace que vea mi destino con un crisol distinto que solamente el verdadero amor proporciona.

Mi futuro, pues, nada ni nadie lo puede predecir, con la excepción de Dios, y no debo, ni tengo, que preocuparme por cosas que posiblemente ni ocurran, como le sucede a la mayoría de las personas, el preocuparse mental y emocionalmente por un futuro incierto que no podemos adivinar siquiera. No vale la pena, sinceramente.

A veces en la soledad de nuestras vidas lloramos por lo que tuvimos, ya no tenemos, y por lo que nunca poseeremos, desgastando con ello parte de nuestras energías y salud mental, y cuando llegamos al final del camino, descubrimos que nada de eso era importante, que nada de lo que en su minuto nos dolió, era lo suficientemente valioso para provocar nuestro pesar. Seres humanos al fin, actuamos como tales, y cerramos los ojos ante la realidad de que pase lo que pase, seguiremos levantándonos todas las mañanas con una nueva vida por delante.

Está en nosotros llorar, o reírnos por la oportunidad que Dios nos brinda de seguir respirando y viviendo, o echarnos en las negras aguas del fracaso, donde una vez te tiras en ellas, es casi imposible el sobrevivir y salir victorioso.

¿He fracasado?

Todavía vive en mí ese fuego interior y la pasión de triunfar que desde niño poseo, y en mi corazón y espíritu aún habita el guerrero implacable que de tantas derrotas me ha librado en el pasado, y ciertamente en mi presente.

¿He fracasado?

Quizás no tenga lo que anhelo en la cuestión material, ni tampoco posea esa felicidad superficial que únicamente proporciona el dinero, pero sí tengo lo que genuinamente importa, el amor, y el deseo ferviente de seguir adelante luchando contra todos los obstáculos que se me atraviesen en mi ruta hacia la realización de mis sueños.

Cuando veo a tantas personas que se rinden sin tan siquiera comenzar la lucha, eso me impulsa con renovados bríos a despertar y salir escapando de esta zona de confort donde me encuentro ahora, y batallar hasta la muerte por lo que quiero, sin desfallecer ni rendirme, porque la vida se compone de esto: seguir adelante, aunque tengas deseos de llorar y abandonar todo, y aunque nos traiga sufrimiento y lágrimas, vale la pena vivirla.

No he fracasado, aunque a veces me asalten las dudas y los temores, porque a mi lado tengo a la persona que amo con todo el corazón, y al frente, guiándome en medio de la oscuridad y del miedo al fracaso, se encuentra Dios.

Con semejante compañía nadie fracasa. Posiblemente las alegrías tarden un poquito en llegar, pero las disfrutaremos más por lo que costó conseguirlas.

Así que más vale que me levante de esta cama, y siga luchando por mis sueños, porque nadie va a hacerlo por mí, y nadie va a tender su mano cuando me vean batallando por lograr lo que la vida tiene en agenda para mí.

No he fracasado, porque tengo vida, y un corazón que jamás se rendirá ante el miedo…

 

 

 

 

 

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Enviado por Peter R. Vergara Ramírez

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Las 10 reglas básicas para nunca salir de la pobreza

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Enviado por Peter R. Vergara Ramírez